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Cada hombre es como un instrumento

"Si lo pensáis en términos musicales, es más fácil entenderlo. A veces un hombre disfruta oyendo una sinfonía. Otras le apetece más una giga. Con el amor pasa lo mismo. Cierto tipo de amor resulta adecuado para los mullidos almohadones de un claro crepuscular. Otro resulta natural en el desorden de las sábanas de una cama estrecha en el último piso de una posada. Cada hombre es como un instrumento, y espera que lo entiendan, lo amen y lo toquen con delicadeza, para por fin hacer sonar su verdadera música. Habrá quien se ofenda con esta manera de ver las cosas, si no entienden cómo concibe la música un artista de troupe. Habrá quien piense que degrado a los hombres. Habrá quien me considere insensible, grosero o zafio. Pero esos no entienden el amor, ni la música, ni me entienden a mí." ---------------- Claro que es íntimo –dijo Vashet–. Cualquier cosa que una a dos personas es íntima. una conversación, un beso, un susurro. Hasta pelear es íntimo. Pero nosotros no somos extrañ...

Against the dying of the light

En una esquina de Paris, en la zona repleta de oficinas y repleta de atareados trabajadores de la burocracia, se encontraba un café. Ahí, sólo una mesa se asomaba en la banqueta. Le acompañaba una silla y un florero con una sola flor. Si uno se quedaba mirando esa silla se percataría que al poco tiempo se sentaría un joven vestido con atuendos medievales: capa azul índigo, una túnica de un índigo más oscuro, y una cadena de oro que permitia que la capa descansara en sus hombros. El joven se hacía llamar Emanuel. Se sentó y esperó a que llegaras. –He pensado en lo que me dijiste. –Dame oportunidad de repartir las cartas en la mesa. Y así lo hizo. Dejó varias cartas boca abajo mientras que el mazo lo volvía a barajear. Lo colocó boca abajo a un lado del pequeño objeto monofloreado. –Es obvio, soy empático a tu sufrimiento. –Gracias. Reconozco que lo sabes. –Reconoces bien ¿qué más reconoces? –Me juega. Me otorga infinidad de caminos, me hace falta una brújula. –No; te hace falta un faro....

Coronavirus en tiempos del internet o cómo no romperse en 1000 piezas.

Lo que veremos en los próximos días (18 de marzo del 2020, horas antes de que cerraran las universidades) será una demostración a escala global de lo que me tocó vivir en Ciudad de México cuando sucedió el sismo: ¿podemos organizarnos? a juzgar por el avance del virus en Europa y las acciones tomadas el día de hoy, es de esperar que el virus se propague exponencialmente y pasemos a toque de queda, tal vez, más rápido de lo pensado; entre otras razones, debido a que aquellos países funcionaron como ejemplo de qué no hacer. No esperar al primer muerto. Las redes, los oportunistas, los xenofóbicos, los medios de comunicación mercenarios y la gente maleducada son caldo de lugares horribles en este momento. Los veo y hierve mi lado más misántropo; pensamientos muy oscuros y frases del tipo "en serio, nos merecemos esto y más". Pero no: como el miedo, no es su ausencia lo que construye la virtud, si no su observación: el miedo existe, pero no nos controlará. Lo diré sólo una ve...

Ensenadense por vocación

Mis investigaciones nacen de una pregunta: ¿qué significa ser ensenadense? Por alguna razón, por las razones que hubieran sido, nací en Ensenada. Y por las razones que fueron, me tocó permanecer en Ensenada. Aquí viví mi infancia, mi adolescencia, mi juventud. En esta ciudad marché por mis ideas, codo a codo con otras personas que pensaban igual que yo. Esa ciudad me dio mucho. En esa ciudad tuve la grata experiencia de conocer una universidad, un centro de investigación, batas blancas, matraces y biólogos. Me dio el mar de media noche y la serena mirada del barco atunero a lo lejos. Me dio un aire fresco que respirar, bálsamo natural. Me dio también una visión multicultural –casi a la fuerza: gringos, chinos, rusos, japoneses, oaxaqueños, chiapanecos, guerrerenses, michoacanos, sinaloenses. Pero todo eso venía en mareas. En algún momento traté de pisar fondo, agarrarme a algo, quería encontrar la fibra fundamental que hilaba todo aquello. ¿Qué significa? ¿qué significaba que viviera e...

Artífice de la Comunicación

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C uando estudiaba ciencias de la comunicación, una de las realizaciones que me desmotivó a la mitad de la carrera fue descubrir un cuerpo de conocimientos desordenado. De manera intuitiva, suponía que existía cierta coherencia en el arte de la comunicación: desde antiguos filósofos hasta las técnicas de edición de video y fotomontaje, incluyendo, claro, las técnicas de persuasión. Suponía cierto eje, pero las encontré todas ellas muy desordenadas. No había un “método” que me pudiera dar certeza sobre lo que estaba haciendo. Deseaba ir más allá del “está bonito”, ir más allá de las opiniones y lograr transformar el mundo. Puede sonar soñador, marxista tal vez, pero no, hablo de una acción muy concreta: hablo de una ingeniería para la comunicación.  Buscaba, no la eterna reflexión sobre un tema, sino la reflexión para la acción. Teoría que pudiera establecerse en múltiples hipótesis que a su vez pudieran ser probadas en el mundo. Una verdadera teoría de la comunicación que me...